En una clase tradicional el docente posee la autoridad respecto
a la selección de los contenidos y en la presentación de los mismos mientras
que los estudiantes son meros receptores de contenidos.
En clase, en cambio, el plan es dedicar el tiempo para la
discusión, resolución de dudas y tareas más creativas que requieran la
presencia y el asesoramiento del profesor. Esto puede llevarse a cabo en
grupos, o bien individualmente, lo que permite marcar diferentes ritmos para
cada alumno según sus capacidades y mejorar el ambiente de trabajo en el aula
gracias al rol activo de cada estudiante.
El aula invertida modifica la clase tradicional basándose en el
hecho de que los alumnos identifiquen contenidos disciplinares a través de
soportes tecnológicos utilizados fuera del salón de clases, de forma que el
docente pueda destinar ese tiempo a otras actividades de participación y
colaboración durante la clase.
Además de ayudar a los estudiantes, el aula invertida ofrece a
los padres la oportunidad de ver los mismos materiales de clase que utilizan
los estudiantes. Teniendo los padres de familia la oportunidad de conocer los
métodos instructivos de los profesores, se genera en estos la confianza para
ayudar a sus hijos con el mismo estilo de enseñanza y ayuda con las tareas de
apoyo.